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Hipertensión arterial y diabetes mellitus

martes, 9 de diciembre de 2008


INTRODUCCIÓN




En el año 1997 había en el mundo unos 124 millones de diabéticos diagnosticados, de los que el 90 % pertenecían al tipo 2. Existe la previsión de que para el año 2010, haya una cifra aproximada de 221 millones (1), consecuencia del incremento en el número de diabéticos tipo 2, debido a una prolongación en la edad media de la vida, al sedentarismo y sobre todo al progresivo aumento de la obesidad. Esta enfermedad, que aumenta de forma casi epidémica (1) en algunas regiones, no deja de plantear un futuro a corto plazo poco halagüeño, máxime cuando la proporción de casos de diabetes no diagnosticados se aproxima al 50%. La asociación de hipertensión arterial (HTA) y Diabetes Mellitus (DM) hace que Zimmet(3), hable de "epidemia en progreso" por diversos motivos:



1. Porque la prevalencia de HTA entre la población diabética es aproximadamente el doble que en la población no diabética(3,4).


2. Porque la HTA es determinante en el desarrollo y progresión de la nefropatía diabética, habiéndose demostrado además que un adecuado tratamiento de la hipertensión puede ralentizar la progresión de dicha nefropatía(5).


3. Porque la HTA es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de complicaciones cardio6 y cerebrovasculares(7), sobre todo en el diabético tipo 28.



PATOGENIA DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN LA DIABETES MELLITUS



Desde el punto de vista patogenético resulta imprescindible separar los acontecimientos que tienen lugar en la Diabetes tipo 1 y en la Diabetes tipo 2.



En el paciente portador de Diabetes tipo 1, la elevación de la presión arterial suele aparecer usualmente a los 2-5 años del establecimiento de la microalbuminuria (9), hecho que habitualmente nunca suele ocurrir antes de que hayan transcurrido por lo menos quince años desde el diagnóstico de la Diabetes Mellitus. Por el contrario en la diabetes tipo 2 la hipertensión arterial puede estar presente ya desde el inicio del diagnóstico de la diabetes, incluso cuando el paciente tiene una función renal todavía normal. De este hecho se deduce que los factores que inciden en la aparición de la hipertensión son diferentes en uno y otro tipo de diabetes(10).



Es necesario asumir que aproximadamente el 50% de los diabéticos tipo 1 desarrollarán un cuadro de nefropatía en un lapso de tiempo que oscila entre los 15-30 años después de haberse iniciado su diabetes. La elevación de la presión arterial, en estos casos de nefropatía establecida, está condicionada fundamentalmente por dos alteraciones: a) Por el aumento en la retención de sodio y en consecuencia por el incremento del volumen plasmático, ambos fenómenos secundarios a la disminución de la función renal (11). b) Por una elevación de la resistencia periférica secundaria al proceso de arteriosclerosis que se desarrolla de forma paralela a la progresión de la nefropatía. Por el contrario en la génesis de la HTA del diabético tipo 2, existe un mecanismo fisiopatológico de evidente complejidad, responsable de lo que inicialmente Reaven (12) bautizó como Síndrome X, actualmente conocido como síndrome plurimetabólico(13), que está constituido por las siguientes alteraciones:



1. Resistencia a la acción de la insulina para la captación de glucosa a nivel de las células periféricas (músculo esquelético, hígado, tejido adiposo), con hiperinsulinismo secundario y disminución de la tolerancia a la glucosa.



El hiperinsulinismo "per se" puede ser responsable de regular la presión arterial a través de diferentes mecanismos:
- Facilitando la reabsorción de sodio y agua, con aumento del volumen intravascular.- Promoviendo la activación del sistema nervioso simpático, con aumento en la producción de catecolaminas(14).- Promoviendo la vasoconstricción de las arteriolas, a través de favorecer la sensibilidad de las mismas a estímulos vasoconstrictores y disminuir su sensibilidad a estímulos vasodilatadores. La síntesis de óxido nítrico puede estar condicionada por las modificaciones de la sensibilidad a la insulina(15).- Favoreciendo la hipertrofia del músculo liso del vaso, bien por estimulación directa (efecto mitogénico sobre las células favoreciendo su proliferación) o bien a través de la acción del IGF-1.- Por afectación en el funcionamiento de algunas bombas iónicas transmembrana (bomba sodio-protones, bomba sodio- KATPasa, bomba calcio-ATPasa).



2. Alteraciones lipídicas:
- Aumento en las concentraciones plasmáticas de ácidos grasos libres, con un mayor aporte de los mismos al hígado, lo que comporta un incremento en la síntesis de VLDL y en consecuencia de triglicéridos (hipertrigliceridemia).- Disminución de la actividad de la lipoproteínlipasa, con disminución en el aclaramiento de los quilomicrones y VLDL, aumentando también a través de este mecanismo los niveles de triglicéridos plasmáticos.- Aumento en la síntesis de LDL.- Disminución en la producción de HDL



3. Hipertensión arterial



4. Alteraciones del factor VII de la coagulación y del inhibidor del factor activador del plasminógeno (PAI-1)(16).



5. Obesidad de predominio troncular con aumento del índice cintura/cadera.



6. Alteraciones del metabolismo de las purinas con hiperuricemia(17).



De cualquier forma es preciso no olvidar la existencia de un protagonista importante, el endotelio vascular que sufre una disfunción importante de índole multifactorial (tromboxano A, prostaciclina, óxido nítrico, productos derivados de la glicación avanzada, etc....(18).



PREVALENCIA DE LA NEFROPATÍA DIABÉTICA EN LA DIABETES TIPO 2



Al margen de la prevalencia de la nefropatía diabética en la diabetes tipo 1, resultaría conveniente por su transcendencia, conocer la prevalencia de la nefropatía en la diabetes tipo 2.
En España la prevalencia de microalbuminuria (excreción urinaria de albúmina = 20-200 µg/min), macroalbuminuria (excreción urinaria de albúmina > 200 µg/min) e insuficiencia renal (creatinina plasmática > 1,5 mg/dl), es del 23,1%, 4,6% y 7,5%, respectivamente. Los datos proceden de un estudio multicéntrico transversal realizado en siete provincias (Asturias, Córdoba, Las Palmas, Navarra, Santander, Vizcaya y Zaragoza), sobre una muestra de 1.636 pacientes(19).



La prevalencia de microalbuminuria (23%) puede ser equiparable, con ligeras diferencias, a la observada en otros países europeos(20-25) (Tabla 1).



Tabla 1. Prevalencia de microalbuminuria en diversos países europeos.



Dinamarca 30%17
Francia 29%18
Escocia 26%19
Finlandia 19%20
Alemania 19%20
Gran Bretaña 17%22



Estos datos hacen pensar que la prevalencia de la nefropatía en la diabetes tipo 2 en Europa, tiene una distribución relativamente homogénea, cosa que no ocurre con la nefropatía de la diabetes tipo 1, donde parece existir una mayor prevalencia en los países del norte comparativamente con los del sur.
En el mencionado estudio uno de los factores que más tenían que ver con la aparición y progresión de la nefropatía en la diabetes tipo 2 era la HTA que afectaba al 50% de los pacientes estudiados(19), existiendo una clara asociación (p = 0,0002) entre la nefropatía y la hipertensión arterial.
CRITERIOS DIAGNÓSTICOS Y DEFINICIÓN DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL EN LA DIABETES MELLITUS
No existen criterios específicos para el diabético. La American Diabetes Association (ADA)(26) recomienda los criterios seguidos por el Fith Report of the Joint National Committee on Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure(27).
Si bien en las indicaciones de la intervención farmacológica de la hipertensión arterial no se hace mención expresa de la edad, sería aconsejable seguir las sugerencias de Mogensen(28), quien preconiza iniciar tratamiento farmacológico en pacientes menores de 60 años con cifras iguales o superiores a 140/90 mmHg, mientras que en diabéticos mayores de 60 años, sería procedente hacerlo con cifras de presión arterial algo mas elevadas (160/90 mmHg), sobre todo en estadíos iniciales de la nefropatía.
¿HASTA QUÉ NIVELES SE DEBE DISMINUIR LA PRESIÓN ARTERIAL?
Hace 15 años Parving recomendaba bajar la presión arterial sistólica por debajo de 140 mmHg, para enlentecer la progresión de la nefropatía. Actualmente no se sabe cual es el nivel de presión arterial óptimo para el diabético, pero la ADA (26) recuerda que los riesgos son menores si la presión arterial sistólica es <>140 mg/dl e <200> 110 mg/dl e <>

Controlar la hipertensión arterial


Introducción

La hipertensión arterial es un proceso médico frecuente que no causa síntomas evidentes y supone un riesgo para personas de cualquier condición.
Dado que usted no nota si tiene la presión alta ni sabe en qué condiciones funciona su corazón, quizás no entienda del todo por qué su médico se preocupa ni lo que usted tiene que hacer.
Afortunadamente, existen tratamientos a largo plazo para su problema, incluidos medicamentos modernos como el que le ha recetado el médico.
Pero para sentirse cómodo con su medicación probablemente quiera saber más sobre ella: qué hace y cómo actúa.

Algunos medicamentos, como el que le ha recetado su médico, son eficaces para más de un trastorno.
Estas páginas le proporcionarán información que le ayudará a conocer la hipertensión arterial y su corazón, y cómo adaptarse a su estado y al tratamiento que exige.

¿Qué es la presión arterial?

Cada vez que late, el corazón impulsa la sangre, que transporta oxígeno y nutrientes, a través de los kilómetros de arterias y venas del organismo.
La presión arterial es la fuerza ejercida por la sangre contra las paredes de las arterias.
Todo el mundo ha de tener cierto grado de presión arterial para que la sangre llegue a los órganos y músculos del organismo.

¿Cómo se mide la presión arterial?

La presión arterial se expresa mediante un par de valores: 140/90 ó "140 sobre 90". Esto es así porque la presión que la sangre ejerce sobre las arterias no es siempre la misma.
Se alcanza la máxima presión cuando el corazón bombea. Entre latidos, cuando el corazón está en reposo, la presión desciende a su nivel más bajo.

Tanto la presión máxima como la mínima son importantes, y por eso la medición tiene siempre dos componentes. Los médicos llaman "presión sistólica" a la cifra más alta, y "presión diastólica" a la más baja. La presión arterial sana normal es inferior a 140/90.

¿Qué hay de malo en tener alta la presión arterial?

Cuando la presión arterial sube demasiado y se mantiene así, con el tiempo puede lesionar las arterias y los delicados órganos internos del organismo: riñones, corazón, cerebro o partes del ojo. La hipertensión arterial también obliga al corazón a trabajar más, lo que puede terminar por modificarlo.

Los jóvenes también pueden tener hipertensión arterial. Aunque muchos casos de hipertensión no se diagnostican hasta después de los 60 años, la mayoría se desarrollan antes de los 45.
Hipertensión = presión arterial alta

La presión arterial alta (el término médico es "hipertensión") ejerce parte de su efecto perjudicial haciendo que el revestimiento de las arterias, que suele ser liso como un cristal, se vuelva áspero.
Cuando esto ocurre, es más fácil que las grasas y el colesterol entren por las paredes arteriales y lleguen a bloquearlas.

¿Significa esto que estoy enfermo?

Tener la presión arterial alta, o hipertensión, no significa estar enfermo. Pero significa que está en una situación en la que puede enfermar si no adopta medidas adecuadas.
La hipertensión arterial no tratada supone un riesgo extra de padecer un ataque al corazón o un ictus.

¿Por qué tengo que tomar medicamentos?

El tratamiento adecuado para usted puede ser muy diferente al de otra persona. Algunas personas controlan la hipertensión arterial sólo con cambiar la alimentación y con ejercicio.
Puede que algún amigo suyo que padezca hipertensión sólo necesite perder peso y reducir el consumo de sal.

Aunque es importante introducir cambios en la forma de vida, en muchos pacientes no es suficiente. Su médico ha decidido que usted necesita además medicación.
En las próximas páginas aprenderá lo que puede hacer para controlar su presión arterial (y mantenerla bajo control).

Mi médico me ha dicho que tengo una hipertensión leve ¿Puedo olvidarme de ella?La mayoría de las personas diagnosticadas de hipertensión la tienen en grado "leve". Pero hay que tratar toda hipertensión, por muy "leve" que sea.

La hipertensión leve daña las arterias un poquito todos los días. A la larga, quizá se encuentre ante un problema grave que podría haberse evitado.

Cuando se bloquea una de las arterias que alimentan al cerebro, el resultado se conoce como "ictus". Cuando se bloquea una de las arterias que alimenta a los músculos del corazón, el resultado es un "ataque cardiaco".
Cómo controlarla:dieta y ejercicio

Para controlar riesgos innecesarios, piense en la salud global de su corazón: reduzca los esfuerzos a los que le somete y manténgalo sano.
Ejercicio: mantenga en forma su corazón

Su corazón es un músculo. Como cualquier otro músculo, necesita estar activo. Esa es una de las razones por las que el ejercicio es tan importante para estar sano.

Pregunte a su médico por el programa de ejercicio más adecuado para usted. El ejercicio que se suele recomendar es el ejercicio moderado durante 20 minutos tres veces por semana.

Muchas personas descubren que al principio les va bien con el ejercicio, pero al cabo de un tiempo encuentran razones para dejarlo. Descubrirá que resulta más fácil mantener un programa de ejercicio si incluye una actividad que le guste, y que se adapte a su rutina diaria.

La variedad también le ayudará a mantenerlo: quizás dar un paseo largo una o dos veces por semana y jugar al tenis con un amigo los fines de semana. Busque la variedad, haga lo que le apetezca, no empiece demasiado bruscamente.Y, sobre todo, ¡disfrute!

Perder el peso sobranteSi pesa más de lo debido, su hipertensión puede empeorar. El organismo se ve obligado a mover más sangre, por lo que el corazón ha de trabajar más.
Si su médico opina que debe perder peso, pero a usted le ha costado mucho perderlo en alguna ocasión anterior, pida consejo a su médico sobre la dieta y el ejercicio y lo que es mas importante, sígalo!

Consejos para comer menos
Tome alimentos cocidos o a la plancha, no fritos. Evite los aliños de ensalada cremosos (mayonesas, etc.)
No tome aperitivos a base de queso
Pida que le pongan la salsa a un lado del platoControlar la grasa: premio doble. La reducción de la grasa de la dieta, sobre todo de las grasas saturadas, le ayuda de dos formas:
Facilita la pérdida de peso
Ayuda a reducir el colesterolAperitivos adecuados:
Frutas y hortalizas
Pastas sin grasa y sin colesterol
Galletas sin sal
Maíz inflado o bajo en grasas para microondas
Zumos
Sorbetes y yogures desnatados
Evite el exceso de sal
Como sabe cualquiera que haya comido una bolsa de galletas saladas, la sal hace que el organismo requiera agua. Cuando el sodio de la sal llega a la sangre, arrastra agua con él. Este exceso de líquido hace que aumente la presión arterial y obliga al corazón a trabajar más de lo debido. El truco está en "vigilar al sodio".
Vigile la sal escondida

Lea las etiquetas de los alimentos preparados como sopas en lata, salsas y alimentos congelados.
Busque alternativas bajas en sal o en sodio.
Algunas personas pueden ingerir enormes cantidades de sal y tener una presión arterial normal; otras, con muy poca sal, son hipertensas. No hay forma de saber quién tiene una presión arterial sensible a la sal o al sodio sin probar primero una dieta pobre en sal. Si su hipertensión arterial es sensible al sodio, debe mantener un consumo de sal reducido.
Hay otros condimentos que pueden dar sabor a la comida. La clave está en vigilar la sal de los alimentos preparados que emplea al cocinar, como las sopas de lata. No es necesario dejar de comer bien para vivir bien.

Cómo controlarla:medicación

En algunas personas (de hecho, en el 80 % de los hipertensos) no bastan la dieta y el ejercicio. Como usted, necesitan medicación a la vez que la dieta y el programa de ejercicio.
Los medicamentos actúan de diversas formas para ayudarle a controlar la hipertensión. Dos formas importantes son:
Hacer que se relajen las arterias
Impedir que el corazón tenga que latir demasiado fuerte
Su organismo necesita cierta ayuda para equilibrar cargas de trabajo de su corazón y la presión en los vasos sanguíneos. Por eso su médico le ha recetado medicación para la hipertensión.
Si la toma adecuadamente, puede mantener controlada la hipertensión. Recuerde que los medicamentos no curan la hipertensión como los antibióticos curan una infección del oído.
Pero en la mayoría de las personas son fundamentales para mantener controlada la hipertensión arterial.

Qué significa "controlar"El uso de gafas no altera sus ojos, pero mientras las lleva ve bien y puede hacer su vida normal.
Controlar la hipertensión es prácticamente lo mismo: mientras siga el tratamiento, mantendrá la tensión arterial donde corresponde y podrá llevar una vida activa.

Todo a la vez

En la mayoría de las personas con hipertensión, la clave es el efecto conjunto de una buena nutrición, un ejercicio saludable y los medicamentos.
Algunas personas creen que por tomar un medicamento ya no tienen que hacer ejercicio ni vigilar el peso. A otras no les apetece tener que tomar medicamentos todos los días.
Pero al hacerlo "todo a la vez", puede controlarse la presión arterial.
Acuérdese de la medicación
Aproveche los acontecimientos diarios, como la cena o la hora de acostarse, para acordarse de tomar el medicamento, en vez de guiarse sólo por el reloj.
Guarde el medicamento en un sitio seguro, pero donde no se le olvide.
Tenga un frasco de medicación de repuesto en el trabajo, en el bolso o en el maletín
Si tiene alguna duda, consulte a su médico.
Mantenga la presión arterial al nivel adecuado
Mantenga el nivel de colesterol donde corresponda
Mantenga el peso adecuado para su organismo
Encuentre un programa de ejercicio del que pueda disfrutar
Si fuma, intente dejar el hábito
Consulte a su médico cómo puede reducir el riesgo de padecer de enfermedades vasculares y cardiacas.

Hipertension arterial y embarazo



¿Qué es la Hipertensión?


La Presión arterial (PA) es la presión a la que circula la sangre por las arterias para llevar el oxígeno y nutrientes a todos los órganos del cuerpo. Lo normal es que sea menor de 120 mm de mercurio (son las unidades en que se mide la presión) la sistólica y 80 mm la diastólica. Comúnmente se suelen llamar la "alta" y la "baja" respectivamente.Cuando la PA la baja es igual o mayor de 90 y la alta de 140 se dice que existe hipertensión arterial. Esto es así por los efectos perjudiciales para la salud que tiene esta tensión y que si se tratara no los tendría.

¿Qué sucede con la PA y el embarazo?


La PA durante el embarazo puede sufrir cambios normales como, por ejemplo, su descenso a mitad de éste. Pero en ocasiones, por anomalías que no se conocen del todo, puede producirse una elevación de la PA y derivarse de ello consecuencias negativas para la madre y el feto. Puede suceder que la madre antes del embarazo fuera hipertensa y, entonces, también hay que vigilarla especialmente.

Hipertensión arterial crónica


Cuando se detecta PA elevada antes de la mitad del embarazo se dice que es porque la madre ya era hipertensa. Se le llama hipertensión crónica. Generalmente, como son mujeres jóvenes, no suelen saber que tienen la PA elevada y la primera noticia de esta alteración la tienen al controlarse el embarazo. La hipertensión crónica puede complicar el embarazo induciendo la aparición de una preeclampsia, sobre todo, cuando está algo alterada la función renal que se mide por la creatinina que existe en la sangre antes del embarazo. Hay que controlar estrechamente el embarazo para detectar cuanto antes un problema derivado de la alta PA.El tratamiento de la hipertensión arterial crónica durante el embarazo no difiere mucho de los tratamientos utilizados para la hipertensión arterial inducida por el embarazo.Una forma eficaz de controlar la PA de una mujer en este estado es que se la tome periódicamente en su casa. De esta forma, se evita la confusión que pueda derivarse de la habilidad de la PA y que puede elevarse al llegar a la consulta del médico. Esto también permite saber cuál debe ser la actividad física que puede hacer la madre para controlar adecuadamente la PA. La mujer debe presentar los datos recogidos de la PA cada vez que acude a la visita prenatal para control del embarazo.Debe valorarse la necesidad de tratamiento farmacológico porque no siempre es necesario hacerlo durante todo el embarazo. A mitad del embarazo se reduce levemente la PA y puede ser una PA adecuada pudiéndose evitar la medicación. A diferencia del tratamiento de la HTA (hipertensión arterial) fuera del embarazo, la mujer no debe hacer excesivo ejercicio físico. Por el contrario, se beneficia de hacer reposo relativo, reduciendo su actividad física y descansando más tiempo. Así mejora la perfusión sanguínea (la llegada de sangre y, por lo tanto, de nutrientes) a la placenta y al feto. No se debe reducir la sal de la dieta. Esto se recomienda sólo cuando antes del embarazo se sabía que la PA era especialmente sensible a la restricción de sal. Entonces, y cuando existe alteración en la función del riñón, puede ser beneficioso disminuir la cantidad de sal la dieta. Son claramente perjudiciales el alcohol y el tabaco.Cuando el reposo no es suficiente para el control adecuado de la PA y persiste igual o mayor de 100 debe iniciarse el tratamiento farmacológico para evitar complicaciones vasculares y preeclampsia. Es dudoso el beneficio del tratamiento a ultranza de la PA especialmente cuando no llega a 100 porque al reducirse ésta, también disminuye la llegada de sangre a la placenta y puede ser perjudicial. El fármaco más utilizado por no tener efectos adversos para el feto ni la madre el la alfa metil dopa. Otro fármaco con su misma acción, en el sistema nervioso central, es la clonidina, también usada en el embarazo. Con mecanismos de acción distintos están el labetalol, la nifedipina y la hidralacina. Los inhibidores del enzima de conversión (IECAs) que se utilizan con frecuencia y son eficaces fuera del embarazo, no deben utilizarse durante éste. Tampoco son adecuados los diuréticos.

Preeclampsia


La preeclampsia es una patología en la que la PA se eleva después de la mitad del embarazo y se asocia a edemas y pérdida de proteínas por la orina,[proteinuria]. A veces, también puede aparecer la preeclampsia cuando existe HTA crónica, siendo una complicación de ésta durante el embarazo. La PA debe ser mayor de 140/90, la proteinuria mayor de 300 mg al día. Los edemas se valoran por la ganancia de un kg. de peso en una semana y por estar los pies y manos hinchados. A veces también se hincha la cara.La sintomatología que puede presentar la madre, además del edema generalizado o sólo de las extremidades, es cefalea, dolor en epigastrio o hipocondrio derecho, fotopsias (visión de luces), naúseas y vómitos.Tienen más riesgo de desarrollar esta patología la mujeres con HTA crónica, diabetes, gestaciones múltiples, mola hidatiforme o hidrops fetal y primigestas (primer embarazo).Las consecuencias pueden ser importantes para la madre y el feto cuando es grave: la pérdida de proteínas es mayor de 2 gr al día, y la PA mayor de 170 y/o 110 la alta y baja respectivamente. Eso significa que se han producido alteraciones en los pequeños vasos sanguíneos llamados capilares, sobre todo los del riñón. En el feto se puede producir un retraso de crecimiento por alteraciones en la placenta y sufrimiento fetal derivado de ello. En la madre la tensión elevada afecta a la capa más interna de los vasos, el endotelio, de diversos órganos además de producirse vasoconstricción. En el riñón se pueden producir lesiones en los glomérulos (los filtros de la sangre) disminuyendo su función, la filtración glomerular. Puede durar tiempo después del parto. Las plaquetas se pueden adherir al endotelio disminuyendo su número en la circulación. Además se pueden asociar alteraciones de la coagulación por consumo de sus factores. En la retina la patología endotelial se manifiesta como pequeñas hemorragias y edema. En el cerebro se puede inducir también edema con riesgo de convulsiones (a lo que se llama eclampsia) aunque la PA no sea muy alta. Cuando la preeclampsia es severa también puede afectar al hígado elevándose los enzimas y con riesgo de hemorragia subcapsular y necrosis periportal (la muerte de las células de esa zona del hígado).

¿Cuál es el tratamiento de la preeclampsia?

Si el feto es maduro y no hay riesgo en el nacimiento, se debe concluir el embarazo. Si no es así debe mantenerse el embarazo evitando que se produzcan complicaciones graves. En primer lugar se debe hacer una valoración del estado general de la madre y el feto con análisis de sangre y orina, evaluación del fondo de ojo, ecografía obstétrica y monitorización fetal. Según su gravedad se repetirán cada dos días, cada semana o cada dos semanas hasta que el feto sea viable y se considere que tiene menos riesgo fuera de la madre que dentro de ella.Si sólo existe preeclampsia leve la paciente debe hacer reposo en cama y controlar la PA. Se debe evitar la elevación de la PA con los fármacos específicos que comentamos anteriormente, hacer una dieta con más proteínas de lo normal. Si es más grave conviene también sedar a la madre y prevenir las convulsiones con diacepam o sulfato de magnesio.El parto es mejor que sea por vía vaginal que mediante cesárea, aunque en cada caso debe valorarse todas las condiciones.Durante y después del parto deben continuar los controles y tratamientos. El riesgo de eclampsia persiste hasta 48 horas tras el parto. Posteriormente debe confirmarse la vuelta a la normalidad de la función sobre todo del riñón mediante análisis.En la eclampsia lo primero que debe tratarse son las convulsiones y posteriormente extraer al feto si es posible. Si es muy inmaduro hay que mantener las mejores condiciones hasta que sea viable. Es importante hacer el diagnóstico diferencial entre convulsiones por eclampsia y alguna patología neurológica como epilepsia o la presencia de un tumor cerebral.

¿Cómo se trata la preeclampsia?

La única cura para la preeclampsia es el parto. Sin embargo, inducir el parto no siempre es aconsejable para el bebé. Por consiguiente, el tratamiento de la condición depende de la gravedad del problema y de la etapa del embarazo de la mujer. Si una mujer está en la etapa final (de 37 a 40 semanas) y si la preeclampsia es leve y el cuello uterino ha comenzado a disminuir de grosor y a dilatarse (señales de que está listo para el parto), su médico probablemente le recomendará un parto inducido. Esto evitará cualquier complicación potencial que pudiera desarrollarse si el embarazo continuara y la preeclampsia empeorara. Si el cuello uterino aún no está listo para el parto, el médico continuará realizando un seguimiento minucioso de la mujer y su bebé hasta que el cuello uterino parezca estar listo para el parto inducido o hasta que comience el parto naturalmente.

Si una mujer desarrolla preeclampsia leve antes de la semana número 37 del embarazo, su médico probablemente le recomendará reposo en cama en su casa o en el hospital hasta que la presión arterial se estabilice o hasta que dé a luz. El estado del bebé se controlará estrictamente a través de la ecografia o de la monitorización del ritmo cardíaco fetal.

Si una mujer padece preeclampsia grave y ha superado las 32 a 34 semanas de gestación, puede recomendársele un parto inducido. En esta etapa del embarazo, los bebés prematuros suelen recuperarse bien. Sin embargo, antes de la inducción, el médico probablemente tratará a la mujer embarazada con un medicamento llamado corticosteroide que ayuda a acelerar la maduración de los pulmones del feto para reducir el riesgo de los problemas habituales de los bebés prematuros. En el caso de mujeres que desarrollan preeclampsia grave antes de las 32 semanas de gestación, es posible que se pueda realizar un control estricto de su condición en el hospital para prolongar el embarazo en forma segura mientras su bebé continúa madurando.

En ocasiones, la presión arterial de una mujer continúa aumentando a pesar del tratamiento y debe dar a luz a su bebé antes de lo normal para evitar los problemas graves de salud, como accidentes cerebrovasculares, daño hepático y convulsiones. Los bebés nacidos antes de las 32 a 34 semanas pueden tener problemas por ser prematuros, como dificultades respiratorias. No obstante, a la mayoría de estos bebés les conviene más estar en una sala de cuidados intensivos que permanecer en el útero.

Aproximadamente un 10 por ciento de las mujeres con preeclampsia grave también desarrolla un trastorno conocido como síndrome HELLP (hemólisis, función hepática elevada y bajo recuento de plaquetas), que se caracteriza por anomalías en la sangre y en el hígado. Los síntomas pueden incluir náuseas y vómitos, dolores de cabeza y dolor en la parte superior del abdomen. Las mujeres con síndrome HELLP, que también puede desarrollarse en las primeras 48 horas posteriores al parto, son tratadas con medicamentos para controlar la presión arterial y evitar convulsiones, y en ocasiones con transfusiones sanguíneas. Las mujeres que desarrollan el síndrome HELLP durante el embarazo casi siempre se ven obligadas a tener un parto prematuro para evitar complicaciones graves.


¿Qué tratamiento se aplica a las mujeres con hipertensión gestacional e
hipertensión crónica?

La mayoría de estas mujeres suele tener embarazos exitosos y requiere de pocos cuidados adicionales. Los médicos controlan estrictamente la presión arterial y la orina para detectar síntomas de preeclampsia o de un empeoramiento de la hipertensión. Pueden recomendarse ultrasonidos y controles del ritmo cardíaco fetal para controlar el crecimiento y estado del feto. Si los resultados de las pruebas son normales, es posible que no sea necesario repetirlas a menos que cambie la condición de la madre. El médico puede recomendar a la mujer embarazada limitar sus actividades y evitar el ejercicio aeróbico.

¿Puede una mujer con preeclampsia tener un parto vaginal?

Es más aconsejable dar a luz por parto vaginal que por cesárea en el caso de mujeres con preeclampsia, ya que así se evitan las exigencias adicionales impuestas por la cirugía. Por lo general, se aconseja el uso de la anestesia epidural a las mujeres con preeclampsia para aliviar el dolor durante los trabajos de parto y el parto en sí.

Las mujeres que padecen preeclampsia grave o eclampsia reciben tratamiento con una droga llamada sulfato de magnesio para evitar convulsiones durante los trabajos de parto y el parto. No se ha determinado con precisión si esta droga también beneficia a las mujeres con preeclampsia leve.

¿Cuáles son las causas de la preeclampsia y quiénes están en riesgo?

Los médicos desconocen las causas de la preeclampsia. Sin embargo, las mujeres son más susceptibles si tienen cualquiera de estos factores de riesgo:

Se trata del primer embarazo

Antecedentes familiares de preeclampsia

Antecedentes personales de hipertensión crónica, enfermedad renal, diabetes, lupus eritematoso sistémico (enfermedad a menudo caracterizada por un anquilosamiento de las articulaciones parecido al de la artritis, una erupción cutánea con forma de mariposa en la nariz y en las mejillas, cansancio y pérdida de peso)
Se trata de un embarazo múltiple
Menos de 20 años de edad o más de 35
Peso superior al normal

Antecedentes personales de preeclampsia antes de las 32 semanas de gestación

¿Puede la preeclampsia volver a ocurrir en otro embarazo?

Las mujeres que han padecido preeclampsia son más susceptibles de desarrollarla nuevamente en otro embrazo. El riesgo de recurrencia parece ser mayor cuando la preeclampsia se ha presentado antes de la semana número 30 de gestación, y en algunos casos puede ser de hasta el 40 por ciento en otro embarazo. Menos del 10 por ciento de las mujeres blancas que ha desarrollado preeclampsia después de la semana 36 de su embarazo vuelve a desarrollarla. El riesgo puede ser superior en el caso de mujeres afroamericanas y también parece ser mayor en mujeres que han padecido preeclampsia a partir del segundo embarazo que en las que lo han padecido en el primer embarazo.

¿Puede prevenirse la preeclampsia y la hipertensión gestacional?

En la actualidad no hay manera de prevenir la preeclampsia ni la hipertensión gestacional. No obstante, los resultados de un estudio realizado recientemente en Gran Bretaña sugieren que algunas mujeres de alto riesgo (incluso mujeres que padecieron preeclampsia en un embarazo anterior) podrían reducir su riesgo tomando vitaminas
C y E durante la segunda mitad del embarazo. Las mujeres de alto riesgo que tomaron las vitaminas redujeron su riesgo de preeclampsia en aproximadamente un 75 por ciento. Los investigadores advierten que hacen falta más estudios antes de poder recomendar ampliamente este tratamiento. Los resultados de otros estudios también sugieren que tomar la vitamina B conocida como ácido fólico puede reducir el riesgo de preeclampsia. Se ha comprobado que otros tratamientos que parecían prometedores en estudios anteriores (como la aspirina y el calcio) no son útiles para la prevención de la preeclampsia.